lunes, 23 de agosto de 2010

Integrar la agricultura en las urbes

La idea del Huerto Urbano traslada el cultivo tradicional de las hortalizas en huerta y regadío a la gran ciudad, bien sea de forma particular -en azoteas, patios, terrazas o balcones- o de forma comunitaria en solares cedidos por los ayuntamientos a grupos de vecinos para el cultivo de sus verduras.

Si el consumidor se plantea el producir sus propias verduras ecológicas, en la mayoría de los casos, lo verá como una utopía, ya que ni se dispone de los recursos, ni del tiempo necesario, ni de los conocimientos para el cultivo, sobre todo si además vive en la ciudad. Pero cultivar un pequeño huerto es una actividad que puede estar al alcance de cualquier persona, incluso si vive en una gran ciudad. Aparte de permitirnos disfrutar de unos alimentos elaborados por nosotros mismos, aporta entretenimiento, y una nota de color y de ecología al entorno. Sin duda, la vida en las ciudades permite muchas comodidades, pero también trae consigo un distanciamiento e ignorancia sobre la naturaleza, sus ciclos y su funcionamiento más básico. El cultivo de un pequeño huerto puede ser una buena manera de recuperar esos conocimientos tradicionales, siendo un hobby útil y didáctico que permitirá familiarizarse con tareas como la siembra, el cultivo, la cosecha, las rotaciones, el proceso de maduración y las enfermedades o plagas a las que hacer frente en las plantas. Todo ello a pequeña escala, con un bajo coste y esfuerzo, y con la satisfacción de poder comer productos que nosotros mismos hemos cultivado.

Para ello, el consumidor puede valerse de un pequeño sector del jardín, o bien simplemente de la terraza, el patio, el balcón o la azotea. Las empresas de suministros para horticultura ya ofrecen un catálogo de pequeños huertos urbanos, consistente en una pequeña mesa regulable en altura para que resulte más cómodo el trabajo, sustratos especiales para el cultivo de las hortalizas y kits de riego localizado fáciles de instalar y que permiten el cultivo de una manera muy sencilla.

Cada vez más consumidores se plantean producir sus propias hortalizas

En algunas ciudades como Nueva York se está animando a utilizar las azoteas de los grandes edificios para plantar a gran escala. Un ejemplo lo tenemos en la empresa neoyorquina Bright Farm Systems, que ha puesto en marcha un fantástico proyecto para producir suficientes frutas y verduras como para abastecer a 450 personas.

Este gran huerto neoyorquino se plantará en una azotea de casi 1.000 metros cuadrados en un edificio del barrio del Bronx. Según cuentan los responsables de este diseño, los residentes del edificio no sólo se beneficiarán de poder consumir productos ecológicos, sino que también podrán participar activamente en el proceso de crecimiento de los mismos. Pero no hay que irse tan lejos para ver como en nuestras ciudades y pueblos los Huertos Urbanos son ya una realidad que día a día se va implantando. Los ayuntamientos ven en estas iniciativas la manera perfecta de integrar las huertas tradicionales en las urbes, con todos los beneficios que ello conlleva. Por una parte está el mantener zonas verdes sin un gran coste para el ayuntamiento, donde antes había solares en ruinas y abandonados ahora podemos encontrar un jardín agrícola. Además, una agricultura urbana desarrollada contribuye al aumento y conservación de la biodiversidad en la ciudad. Y no tenemos que olvidar el beneficio social que ofrecen, ya que estos pequeños huertos suponen una herramienta para el aprendizaje y la convivencia. Por su parte el adjudicatario del huerto se compromete a hacer frente de a los gastos de sus propias semillas y plantas, destinar la cosecha al autoconsumo y no dar otro uso diferente al huerto del que estaba previsto. Ya son muchas ciudades y pueblos los que han visto en los Huertos Urbanos una alternativa, entre ellos podemos citar: Altea, Xàbia, Aldaia, Vic, L’Alfàs, Sevilla y un largo etcétera. Incluso en la actualidad ya se están proyectando en algunos barrios de nueva construcción parcelas exclusivas para Huertos Urbanos, como ocurre en el barrio de Sociópolis (Valencia) que está previsto que esté terminado a finales de 2010, donde el terreno destinado a los huertos es de 70.000 metros cuadrados distribuidos en 300 parcelas. El hecho es que cada día crece el compromiso de intentar integrar las ciudades en un entorno mucho más natural y rural, aumentar la biodiversidad y volver a retomar esa cultura tradicional de autoconsumo. Azoteas convertidas en huertas, terrazas y balcones con cultivos de hortalizas e incluso huertos verticales como ya diseñan New York Sun Work and Cathcart Architects, donde integran fachadas de edificios con el cultivo hidropónico de hortalizas, son algunas de nuestras propuestas para poner en práctica.

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