sábado, 12 de diciembre de 2009

La rosa, la reina del jardín



La rosa, la reina del jardín

Se dice que los orígenes de las rosas cultivadas se remontan a la jardinería en la antigua China Imperial. En la mitología hindú se la relacionaba con la diosa del amor y la belleza, así como en la Grecia clásica. También fue muy venerada en el Egipto faraónico. Existe la creencia de que Cleopatra hacía rellenar sus almohadas con pétalos de esta flor.

La rosa ha conquistado una popularidad que difícilmente puede disputarle cualquier otra flor. De hecho, está considerada como ‘la reina de las flores’. Además de su aroma, suave y exquisito, las rosas tienen el atractivo de sus hermosas flores, y una apariencia elegante que la hace ser la planta más cultivada en parques y jardines de todo el mundo.

Condiciones moderadas

Las especies de flores grandes son ideales para ser cultivadas en el jardín, y las pequeñas en balcones y terrazas. En compensación, éstas últimas florecen ininterrumpidamente de mayo a noviembre.

  • En la práctica no existen situaciones ambientales, excluida la sombra total, que impidan el cultivo de la rosa.
  • Basta con que el rosal reciba de tres a cuatro horas de sol por la mañana para que florezca regularmente.
  • Prefiere los términos medios, ni excesivo riego ni demasiada sequía. Si se cultiva en maceta, conviene regarlo cada 3 ó 4 días, y en el caso de que esté en el jardín, una vez a la semana.

Ejemplo de adaptación

Los rosales se desarrollan mejor en zonas templadas y crecen con más facilidad en condiciones de inviernos fríos y helados, primaveras suaves, y días con mucho sol en verano. Los situaremos en un lugar con abundancia de luz, calor y humedad.

  • La planta no debe ponerse a favor del viento, ni tampoco a pleno sol.
  • Sin embargo, la versatilidad de la rosa hace que pueda adaptarse a condiciones adversas de temperaturas y cantidades variables de sol y de lluvia.
  • Existen pocos lugares en el mundo donde no pueden ser cultivadas, tales como sitios de permanente sequía o fríos intensos y prolongados.

Muy importante: la poda

La razón primordial por la cual se podan periódicamente las plantas de rosas es para evitar ramificaciones inútiles que sustraen la savia de la misma e impiden que se desarrollen de forma correcta y que nazcan flores de calidad.

  • Una planta con muchas ramas da flores en abundancia, pero de una apariencia mediocre, ya que malgasta la savia en alimentar ramas innecesarias.
  • Se recomienda que, después de una poda, se fertilice.
  • Existen dos tipos de podas: la de formación, que se realiza en el primer año y consiste en el desarrollo adecuado de la planta; y la fitosanitaria, que se lleva a cabo a partir del primer año y que supone eliminar todas aquellas ramas enfermas, quebradas o con plagas.

Muchos tipos a elegir

Existen numerosos tipos de rosales. Podemos cultivarlas para la mera ornamentación así como darles un fin más funcional.

  • Para ello, existen rosales trepadoras muy útiles para cubrir paredes o vallas no muy agraciadas.
  • También tapizantes, que frenan el crecimiento de las malas hierbas al no dejar pasar los rayos de sol.
  • Existen rosas con olor, muy intenso y penetrante así como muy agradable.

El rosal es la planta ornamental por excelencia. No hay jardín público o privado que carezca de ella. Además, ofrece múltiples posibilidades de color, con infinidad de matices, así como de olor. Su mantenimiento es sencillo y su resistencia grande, que junto con su extrema belleza la hace muy apreciada entre los amantes del jardín.

Redacción/Facilisimo.com


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