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jueves, 28 de enero de 2010

Proteger las plantas en invierno

Proteger las plantas en invierno

La nieve, el viento y la lluvia son los principales enemigos de la vegetación

- Imagen: Joanna Kopik -

En invierno las plantas sufren demasiado los efectos del viento, la lluvia y la nieve. En esta época su actividad desciende para resistir mejor las inclemencias del tiempo y apenas se desarrollan (la fase de crecimiento dura, aproximadamente, de febrero a octubre), pero es necesario cuidarlas para que la climatología adversa no les cause mayores daños.

Si las plantas están en el exterior, en el jardín o balcón, es imprescindible protegerlas por la noche, ya que es en ese momento cuando se produce un mayor descenso de las temperaturas y hay más riesgo de heladas. Un buen truco es cubrir las plantas con plásticos o mallas especiales o ponerlas en un lugar a salvo de corrientes de aire. Son óptimas las zonas techadas o los desniveles naturales de la tierra.

Hay que cubrirlas con mallas o plásticos y evitar que la zona de las raíces se inunde con el agua de lluvia

Otra zona que se debe resguardar son las raíces y los bulbos, donde se acumulan los nutrientes de las plantas. Esta superficie se puede cubrir con abono caliente o acolcharla con las hojas secas que caen de las plantas, paja o cartones. Asimismo, si las plantas son altas, se debe extender la protección al tallo. Esta parte se encarga de transmitir los nutrientes al resto de la planta. Algunas especies, incluso, tienen una reserva de sustancias en el tallo, por lo que no hay que descuidarlo.

Por otro lado, es muy importante conocer la resistencia de las plantas al frío -las especies tropicales o mediterráneas toleran menos las bajas temperaturas- y saber que el efecto de algunos factores climatológicos agrava las consecuencias del frío. En el caso del viento, su acción equivale a una temperatura entre tres y cinco grados menos. Además, su fuerza puede doblar las plantas, lo que obliga a sujetar las más altas con palos o cañas que las mantengan rectas.

Otro factor que influye en el estado de la planta es el tiempo de exposición al frío. Si éste es muy prolongado, la planta apenas podrá recuperarse de sus efectos. Además, hay que evitar la formación de charcos en épocas de lluvia porque las raíces se podrían inundar y se deben tomar precauciones especiales ante las granizadas, que pueden causar daños muy importantes en la vegetación.

Disminuir el riego

A pesar de que el invierno no se corresponde con el periodo de crecimiento de las plantas, es necesario regarlas para que encuentren los nutrientes necesarios. Respecto a la frecuencia de riego, está marcada por la propia planta: hay que esperar a que la tierra se seque antes de regarla para que recupere la humedad.

Es preferible regar cuando el sol calienta para que el agua no se hiele sobre las plantas

Una posibilidad es el riesgo por aspersión, muy útil para eliminar la escarcha acumulada durante la noche. En el caso de que haya nieve, primero se debe eliminar de las plantas y esperar a regar cuando calienta el sol. De esta forma, se evita que el agua acumulada sobre las plantas se hiele debido a las bajas temperaturas.

Hay que cuidar que el agua con el que se riega las plantas no esté demasiado fría, sino más bien templada. De esta manera, se palian los efectos de las bajas temperaturas y se ayuda a la planta a recuperarse del frío.

Cuidado con la calefacción

Las plantas cultivadas en el interior de la vivienda no se ven tan afectadas por las inclemencias del tiempo, pero pueden alterar su estado debido al efecto de la calefacción. Para que no se estropeen o se sequen demasiado, es importante regar o pulverizar agua sobre las plantas para que se mantengan húmedas, especialmente, si se trata de plantas tropicales.

La temperatura adecuada debe oscilar entre 18º y 20º C. La exposición a una temperatura superior implica aumentar la frecuencia de riego. Por el contrario, si las plantas se acercan a la ventana hay que cuidar que no queden expuestas a temperaturas más bajas ante posibles corrientes de aire frío. También hay que prestar atención a la cantidad de luz que reciben. Aunque en invierno la fuerza del sol es menor, las hojas podrían quemarse.

FUENTE: CONSUMER EROSKI

Resistencia al frío de las plantas

Resistencia al frío de las plantas

La intolerancia a las bajas temperaturas puede causar daños irreversibles en su desarrollo

- Imagen: sanja gjenero -

La zona en la que se cultivan las plantas influye en su desarrollo posterior. Los cambios climáticos y las condiciones del suelo afectan al crecimiento de los vegetales. Factores como el viento, la humedad, las propiedades de la tierra y, sobre todo, el frío determinan la calidad del cultivo. Por ello, a la hora de plantar vegetales hay que tener en cuenta las características de las denominadas zonas climáticas o de rusticidad.

Zonas climáticas

En general, en nuestro país existen tres grandes zonas climáticas: atlántica o templado húmeda, mediterránea y subtropical. La primera se extiende desde Galicia hasta el Pirineo, se caracteriza por veranos frescos e inviernos suaves -debido a la influencia del mar- y por su elevada pluviometría, "que se reparte a lo largo de todo el año", explica José Manuel Sánchez, ingeniero técnico agrícola y coordinador de Flora Ornamental Española.

La zona mediterránea comprende el resto de la península y Baleares. Destaca por la alternancia de períodos secos con veranos áridos y otros lluviosos que, según la zona, se producen en diversas épocas del año:

  • Zona supramediterránea o continental. Con inviernos muy fríos y veranos cálidos, se extiende "por el centro y este de las mesetas, el valle del Ebro y algunas zonas de Granada", precisa Sánchez.
  • Zona mesomediterránea. Comprende desde el oeste de la península a través de los valles del Tajo, Guadiana y Guadalquivir.
  • Zona termomediterránea. Con situaciones de gota fría, generalmente, en primavera y en otoño, es típica del sudeste peninsular -Alicante, Murcia y Almería-.

Por su parte, la zona subtropical abarca una estrecha franja costera desde Granada hasta Huelva, "debido a la protección de las sierras béticas", y Canarias, "que por su proximidad a los trópicos goza de un clima subtropical muy benigno para el cultivo de plantas exóticas", añade Sánchez.

Si se atiende a la temperatura se puede distinguir entre:

  • Zona 7, con temperaturas medias mínimas que oscilan entre -18º C y -12 ºC.
  • Zona 8, entre -12º C y -7º C.
  • Zona 9, entre -7º C y -1º C.
  • Zona 10, entre -1º C y 4º C.
  • Zona 11 (Islas Canarias), entre 6º C y 9º C.

Frío y viento

Es importante conocer dónde se localizan las zonas de rusticidad para prever el comportamiento de las plantas, ya que el frío puede causar daños irreversibles. En principio, las plantas sufren por encima o por debajo de una determinada temperatura, por lo que hay que conocer su resistencia, así como la temperatura media de la zona en la que se quieren cultivar. "No obstante -puntualiza Sánchez-, las zonas climáticas o de rusticidad son orientativas". Existen factores como la altura que influyen en la temperatura. "Puede darse el caso de islas o enclaves que se ubican dentro de una zona de rusticidad a la que realmente habría que aplicarle la zona anterior", aclara.

Por otro lado, la influencia del viento también es determinante. En principio, se trata de un fenómeno que, al aumentar la temperatura, favorece la pérdida de agua por parte de la planta (evapotranspiración). Al contrario, cuando se producen heladas, puede disipar la capa de aire frío que se coloca sobre los vegetales, mientras que si está cargado de humedad y la temperatura es baja, aumenta de nuevo la sensación de frío.

Cómo proteger las plantas del frío

Un método adecuado para proteger las plantas del frío consiste en cubrirlas para evitar el contacto directo con la escarcha. "Un frío breve, a veces, se puede tolerar, pero una escarcha puede matar los tejidos de muchas plantas en una sola noche", advierte José Manuel Sánchez.

Las plantas deben cubrirse para evitar el contacto directo con la escarcha

De acuerdo a las características de las plantas y de su zona de procedencia, éstas soportan unas temperaturas mínimas por debajo de las cuales se deterioran y pueden morir. En este sentido, la única protección eficaz en muchos casos es trasladar las plantas a interiores protegidos.

FUENTE: CONSUMER EROSKI