martes, 29 de diciembre de 2009

Bonsáis

Bonsáis

El desconocimiento de los cuidados que requieren reduce su vida


¿Ha tenido alguna vez un bonsái y ha visto cómo se marchitaba en pocos meses? Estos pequeños árboles, que pueden llegar a vivir cientos de años, son el regalo elegido por muchas personas en épocas como la Navidad. Sin embargo, aún es habitual el desconocimiento de las normas básicas para su cultivo -no distintas a las de cualquier otra planta-. Al contrario de lo que se cree, la mayoría de los bonsáis son especies de exterior, y cuando vayamos a adquirir uno es preferible no dejarse llevar por precios bajos, puesto que probablemente se tratará de ejemplares que no ofrecen garantías. Por ello, es recomendable pedir consejo a alguno de los más de 4.000 aficionados que integran los 85 clubes y asociaciones en España.


¿Qué es un bonsái?

- Imagen: Cowtools -

Etimológicamente, la palabra 'bonsái' hace referencia a un árbol o un arbusto plantado en una maceta, que intenta parecerse a los que hay en el campo. Aunque es frecuente escuchar que se trata de un arte japonés, la verdad es que el origen de esta práctica se encuentra en China, hace ya más de 2.000 años; sin embargo, fueron los nipones los encargados de transmitirla a Occidente. En España se está extendiendo su cultivo y, de hecho, ya hay "grandes maestros internacionales", según el presidente de la Asociación de Bonsái de Álava, Pedro Lasaga, quien señala que fue el ex presidente del Gobierno español, Felipe González, allá por la década de los ochenta, el que, con la difusión de su afición a través de los medios de comunicación, contagió a muchos españoles.

El buen clima de nuestro país es uno de los elementos que ha hecho posible el boom de este arte oriental milenario, que se convierte también en remedio natural, especialmente indicado contra el estrés. Para los auténticos aficionados, es "un modo de vida", como reconoce el vicepresidente de la Asociación Española de Bonsái, Antonio Torres, aunque los profanos en la materia siguen pensando que el frágil aspecto de estos árboles conlleva la necesidad de aplicar más cuidados que a sus hermanos mayores, cuando, en realidad, son igual de resistentes.

Su tamaño oscila entre los diez centímetros y varios metros, según Torres, quien, no obstante, aclara que la altura media de los ejemplares más demandados, sobre todo por quienes que se acercan por primera vez a este mundo, se sitúa entre los 30 y los 50 centímetros. Los más grandes prácticamente están reservados a profesionales.

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